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Cómo ser hipnotizador

¿Todo el mundo puede ser hipnotizador?

Por alguna razón algunos piensan que el hipnotizador deberá tener alguna “fuerza mental especial”, o ser una persona con un “don” y demás cosas por el estilo. Pero la hipnosis no es magia ni obscurantismo, sino una práctica integrada en la disciplina psicológica. Puede ser que parte de la explicación del mantenimiento de estas falsas creencias provenga del adorno de la hipnosis de espectáculo. La hipnosis de espectáculo y la hipnosis clínica pueden utilizar en buena medida el mismo repertorio de técnicas, pero con otra presentación y sobre todo, con otro fin. En el espectáculo se busca asombrar -solo por curiosidad, ¿notan cierta relación entre sombra y oscuridad, asombrar y obscurantismo?- y en ese contexto considero legítimo el adornar el show con cierta “aura mística”. Pero en la hipnosis clínica el fin es la salud, y hay que tener las cuestiones éticas siempre presentes.

¿Qué se necesita para ser un buen hipnotizador?

Como en casi todo, dedicación. Será muy favorable una abundante formación teórica, y al no ser algo que tienda a admitir recetas exactas, práctica. Afinar el ojo a medida que se va adquiriendo experiencia, aprender a leer a las personas en determinados contextos, y pensar rápido para responder adecuadamente a lo  que van surgiendo durante la sesión. Me refiero a pensar rápido, como al resultado de conocer de multitud de recursos. Solo así, dispondremos de nuestras herramientas de hipnotizador en perfecto estado para poder acceder ágilmente a la más oportuna en cada momento. Con la práctica, lo que al principio resulta inseguridad, se vuelve comodidad. Al hipnotizador bien formado, terminará por resultarle varias opciones útiles para un mismo momento, que confortablemente podrá elegir y aplicar.

Uso de la Voz  hipnótica

Hay que encontrar un estilo propio que se adecue a las características del hipnotizador. Se suele decir que tiende a dar mejor resultado:

Una voz grave

Discurso Temperado

Voz Suave

Baja Intensidad

Modulación en tono más grave que agudo

Tono de voz variable

Acompasar la voz con el ritmo de respiración del sujeto

Otros recursos para remarcar aspectos del proceso pueden ser:

Silabear

Susurrar

Cambiar el tono de voz

Usar Repeticiones:

Por ejemplo:

“vas profundizando más y más….”

Se puede adoptar una actitud similar a cuando contamos una historia a un grupo y queremos transmitir la vivencia, o cuando leemos un cuento a un niño.

Puede ser la mejor opción el buscar en youtube videos de Milton Erickson y tratar de apreciar todos los detalles de su técnica, además de escuchar a muchos hipnotizadores más, atentamente, apreciando sus características personales, y así, poco a poco, podemos ir tomando elementos para empezar a probar nuestra voz hipnótica hasta que adoptemos un estilo propio.

Lo más importante al fin y al cabo, es acompasar bien, es decir, adaptar nuestro estilo a lo que necesita el hipnotizado. Más adelante trataremos en profundidad el tema del acompasamiento, que diría que es lo más esencial para el proceso.

Mostrarse seguro también será algo imprescindible. Firme y seguro a la vez que cálido y próximo. Y también, mantener la autoridad, que es algo muy distinto a ser autoritario. Algo así como la palmera, que ante el huracán combina arraigo al suelo y flexibilidad.

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