“Los grandes problemas que afronta el mundo de hoy sólo se pueden solucionar si mejoramos nuestro entendimiento del comportamiento humano. Los puntos de vista tradicionales han permanecido durante siglos, y creo que es justo decir que han demostrado ser inadecuados. En buena medida son responsables de la situación en la cual nos encontramos ahora. El conductismo ofrece una alternativa prometedora, y he escrito este libro en un esfuerzo por poner en claro su posición.”

Skinner  “Sobre el conductismo”:

Ver vídeo en Youtube

¿Qué es y de que trata el conductismo? Espero que esta introducción sirva para hacerse una perspectiva amplia del conductismo. Lo haremos repasando la historia -desde sus inicios, pasando por Skinner, hasta las actuales terapias de 3a generación- y explicando los puntos básico con ejemplos, procurando explicarlo de manera clara y sin perder la rigurosidad. Pero eso sí, desmentiremos mitos y malentendidos entorno a esta filosofía.  Espero que te sea interesante tanto si ya eres conocedor del conductismo o como si es algo nuevo para ti.

¿Qué es el conductismo?

 

El conductismo es un enfoque que se dedica al estudio científico de la conducta como resultado de la interacción entre organismos y entorno.Escribía Skinner: “El conductismo no es la ciencia del comportamiento humano. Es la filosofía de esa ciencia”. La ciencia del comportamiento humano es la psicología, la cual tiene por objetivo describir, explicar, predecir y controlar la conducta.

Describir:

El proceso de describir consisten en recopilar datos y luego organizarlos para conformar un conjunto coherente y preciso.

Explicar:

Es formular las hipótesis a partir de las relaciones entre los datos. Por ejemplo, cuando pasa esto, pasa esto. Cuando se siente enfadado golpea con su puño en la mesa.

Predecir:

Es podernos anticipar a lo que ocurrirá.

Controlar:

Poder modificar la conducta.

Tomando la psicología clínica para el ejemplo, una persona podría ir a terapia porque se siente mal, controlar la conducta podría ser conseguir que la persona se sintiera bien.

Controlar la conducta, a primera instancia puede sonar feo. Pero controlar la conducta sería por ejemplo ayudar a la persona a controlar sus ataques de pánico o a salir de un estado depresivo.

Cuando establecemos hipótesis, en ningún momento hay que pensar que estas son la realidad en sí, sino que son explicaciones coherentes con los datos. Pero la realidad no funciona en base a las leyes que podamos establecer, sino que las leyes se extraen de la realidad, porque nos son operativas para el explicarla, predecirla y controlarla.

El conductismo hoy día es el paradigma dominante en la psicología científica para alcanzar estos fines.

 

Historia del Conductismo

El primer conductista manifiesto fue John B. Watson, quien, en 1913, lanzó una especie de manifiesto titulado “La psicología tal como la ve un conductista”. Proponiendo el Watson Conductismoredefinir la psicología como el estudio del comportamiento. Esto pudo sentar mal a los psicólogos de aquel entonces puesto que ellos consideraban que estaban estudiando procesos mentales en un mundo mental de conciencia. Los primero conductistas, tal vez por reacción a la psicología de entonces, atacaron el estudio introspectivo de la vida mental, lo cual probablemente fue un error. Lo cual se corrigió radicalmente, como veremos más adelante, y ya desde el conductismo de Skinner hasta el de nuestros días, la introspección ha sido objeto de estudio del conductismo.

Pavlov publicó sus famosos estudios del condicionamiento con perros sobre la misma época que Watson, y por aquel entonces solo se conocía la respuesta y la respuesta condicionada.Conductismo Pavlov

Para explicar rapidamente qué es la respuesta y la respuesta condicionada  nos valdremos con el ejemplo de Pavlov. Al presentar el estímulo comida los perros salivaban. La salivación ante la comida es la respuesta evocada por el estímulo comida. Encones se condicionaba un estímulo acústico, es decir, se presentaba repetidas veces el estímulo acústico conjuntamente con el estímulo comida, hasta el punto que el estímulo acústico quedaba emparejado con la comida, y los perros salivaban únicamente con la presencia del estímulo acústico aun en ausencia de la comida.

Hasta entonces, muchos de los resultados encontrados más reproducibles se habían obtenido con animales -ratas y perros-. Lo cual parecía llevar implícito que el humano no tenía característicasSkinner Conductista distintivas, y por eso, no es de extrañar que el conductismo estuviera creando reacciones adversas, ya que el estudiThorndike Conductistao del comportamiento humano es una materia delicada, puesto que se refiere a cómo nos vemos a nosotros mismos, y sigue siendo cierto que las formulaciones conductistas pueden conllevar cambios incómodos para algunos.

Más adelante apareció el refuerzo instrumental y operante de Thordike y Skinner respectivamente, lo cual representó otro gran salto.
Ahora el énfasis se ponía en los antecedentes y los consecuentes de la conducta, haciéndolos responsables de su aparición y de mantenimiento. De ahí salieron aparecieron el refuerzo, el castigo, la extinción, la generalización, el moldeamiento…Autores Conductistas

Para saber más del condicionamiento se puede ver este vídeo:

¿Lo que hacemos se origina siempre en la mente?

 

Tenemos tendencia a decir, y a menudo temerariamente, que si una cosa sigue a otra, probablemente ésta cause a aquélla, siguiendo el antiguo principio de que post hoc, ergo propter hoc («Después de esto, por lo tanto, a causa de esto»)

Cuando se nos pregunta por qué vamos a nadar, podemos responder: «Porque me siento con deseos de nadar». Parece que dijésemos: «Antes, cuando me sentí de esta manera, me comporté de tal modo». Los sentimientos se producen justamente en el momento de ira a nadar, pero que dos fenómenos coincidan en el tiempo no significa que necesariamente uno sea el causante del otro.

 

El error de la causación mental o mentalismo

 

Nos podemos preguntar: ¿dónde están esos sentimientos y estados de la mente? ¿De qué están hechos? La respuesta tradicional es la de que están localizados en un mundo de dimensiones que no son físicas llamado mente, y que son mentales. Pero entonces surgen otra pregunta como: ¿cómo puede un hecho mental causar o ser causado por un hecho físico? Si queremos predecir lo que hará una persona, y la hipótesis mentalista fuera acertada, no habría nada que hacer. Aun que parezca mentira, este tipo de explicaciones mentalistas perduran todavía en nuestros días.

Una explicación mentalista es:

“hago esto porque me apetece”

Las explicaciones mentalistas calman la curiosidad y llevan la indagación al inmovilismo. Es tan fácil observar los sentimientos y estados de la mente en un momento y lugar determinado, que tendemos a considerarlos como causa. Sin embargo, una vez nos ponemos a estudiar el ambiente, se evidencia rápidamente que su importancia en lo que hacemos es innegable.

Cuando lo que una persona hace se atribuye únicamente a lo que sucede dentro de ella, en su mente, se pone punto final a la investigación. ¿Para qué explicar la explicación?

A continuación vamos a poner un ejemplo de esto contrastando una explicación mentalista con una explicación conductista.

Explicación mentalista: “Es un estudiante brillante porque tiene fuerza de voluntad”

Explicación conductisa: “Es un estudiante brillante porque la interacción entre genética y entorno le ha ido moldeando de una forma favorable para que esta persona hoy sea un estudiante brillante. Ha ido adquiriendo durante su vida los aprendizajes necesarios para ser bueno en los estudios, como por ejemplo, ha aprendido a organizarse, mantener la atención, a  perseverar frente al fracaso,  a leer y escribir eficazmente, a esquematizar…

Lo mental es físico

 

Muchas veces se nos olvida, tal vez por el fuerte arraigo que el dualismo ha tenido en nuestra cultura, tal vez iniciado hace más de 25 siglos atrás, con Platón (427-347 a. C.) y su teoría de las ideas, en la que separó el mundo sensible -el de lo físico, de las cosas, de lo percibidle por los sentidos-, de otro mundo ininteligible -que no se puede percibir por los sentidos- y que es donde se encuentran las ideas. Además, el mundo de las cosas físicas era considerado como inferior y menos real, puesto que el mundo físico era solo un mundo reflejo del mundo de las ideas.

Desde entonces arrastramos fuertemente este dualismo, que se manifiesta por ejemplo en el cristianismo, con su desdén por el cuerpo, en la separación alma cuerpo, en la distinción entre vida en la tierra y en los cielos. Siempre valorando más positivamente el mundo del más allá. O por ejemplo, ya muy posteriormente, Descartes en sus meditaciones metafísicas (1641), muy Cristiano él también, queriendo demostrar la existencia de dios y de la inmortalidad del alma, separó la res cógita de la res extensa. Para él, la res cogita o pensamiento es la cosa esencial de la que dependen todas las demás, mientras que la res extensa son los cuerpos, el mundo de lo físico.

Con este currículo no es de extrañar que estos mitos sigan tan presentes en nuestros días, tal vez porque a los que nos quieren controlar y explotar, les es más conveniente que estemos preocupados por un mundo que no existe, mientras que ellos mantienen el control poseyéndonos a nosotros y al mundo que sí existe.

Una vez comentado el porqué del menosprecio por el cuerpo, por lo físico, por lo que existe, el conocimiento científico actual evidencia que la mente tiene un sustrato en el cuerpo.

Si alguien se da un golpe en la cabeza y pierde la capacidad de hablar, de ver, de oír, no es que se le haya fugado el alma, sino que ha perdido estas capacidades por un daño físico en un cuerpo físico.

Además, sabemos que el cerebro va cambiando a medida que cambia nuestro entorno y cambian nuestros pensamientos.

Las vivencias resultan en cambios en nuestro cerebro, lo cual se traduce en aprendizajes, y estos en conductas.

Conductismo Metodológico

¿Porqué mucha gente cree que los conductistas no tienen en cuenta las emociones y los pensamientos?

Podemos encontrar la respuesta en el conductismo metodológico. No es que los conductistas metodológicos no aceptaran la existencia de hechos mentales, puesto que percibían y pensaban de igual manera que el resto de humanos y por lo tanto tenían la percepción de los hechos mentales, sino que los dejaron fuera de consideración para facilitar el estudio.

Para seguir con la explicación, vamos a usar el ejemplo del experimento de Jane Elliot del paradigma del grupo mínimo. Es un experimento en el que la profesora dice a los niños que los de ojos azules eran más inteligentes que los marrones. Que los de ojos azules no podían jugar con los de ojos marrones, por ser superiores.  Entonces se dieron comportamientos racistas y peleas entre los niños de ojos marrones y los de ojos azules.

Podríamos explicar que tal niño de ojos azules pegó a otro niños de ojos marrones con explicaciones mentalistas, como por ejemplo, porque tenía sentimientos de agresión y violencia hacia el de ojos marrones, pero ¿esta es  la causa de su conducta? no, probablemente la causa esté más relacionada con el discurso de la profesora.

Entonces, el conductismo metodológico defiende que es operativo para el estudio el prescindir de lo mental en la cadena físico-mental-físico, y así no conformarnos con explicaciones mentalistas del tipo “hace esto porque le apetece”.

¿Qué es el Conductismo Radical?

 

Entiendo que en los tiempos que corren lo de “radical” suena muy mal, se vincula con terrorismo, fanatismo…

Además, está relacionado con una de las afirmaciones tontas que hacemos una y otra vez, tal vez por no haberla pensado demasiado, que es algo así como: “todos los extremos son malos”.

¿Es mala la salud en extremo? ¿La sabiduría en extremo? ¿La eficacia extrema? O ¿es malos ser extremadamente, capaz,  justo, inteligente, bondadoso, bello, fuerte?

Recodemos que lo bueno y lo malo es bueno o malo para algo o alguien. Por ejemplo, un cuchillo puede ser bueno para cortar sandía y malo para cortar pescado. O, ¿es bueno que los ciudadanos estemos en Babia? probablemente para los explotadores sí y para los explotados no.

Peck explica que radical procede del latin “radix” que significa “raíz”. Dice que el radical es el que trata de llegar a la raíz de las cosas, el que no se distrae con superficialidades, el que ve el bosque tras los árboles. El radical es el que piensa profundamente. De esta manera, el conductismos radical es una teoría rica y profunda que trata de llegar a la raíz de la conducta humana. Y muy contrariamente a los que piensan los desinformados, trata temas como: el lapsus linguae, el inconsciente, la poesía, los sentimientos, la espiritualidad, las metáforas…

El conductismo radical se diferencia del conductismo metodológico en que se tienen encuentra los sentimientos, las emociones y el pensamiento. En palabras de Skinner: “la estimulación que ocurre dentro del cuerpo juega un papel importante en la conducta”.

Desde el conductismo radical se concibe la conducta humana como lo que la persona hace, ya sea andar, pensar, sentir, saltar, imaginar…

El conductismo radical es el marco teórico descrito en los escritos de B.F. Skinner (1945, 1953, 1957, 1974). Esta perspectiva está hoy más viva que nunca, apareciendo nuevas formulaciones y teorías la de los Marcos Relacionales de Hayes que trata sobre el lenguaje humano y la cognición. Además es el marco teórico en el que se apoyan la nuevas terapias psicológicas de tercera generación o tercera ola, como la FAP (Psicoterapia Analítica Funcional) o la ACT (Terapia de Aceptación y Compromiso).

A diferencia del conductismo metodológico, el conductismo radical sí estudia a partir de la introspección, la auto-observación y el auto-conocimiento. Es decir, toma muy en consideración lo que pensamos y sentimos.

Recapitulando:

El mentalismo desvía la atenciones de las causas del contexto y propone a la mente como responsable de la conducta.

Por ejemplo: “pegó al niño de ojos marrones porque siente rabia”.

El conductismo metodológico hizo justo lo contrario, es decir, no atender a la vida mental.

Por ejemplo: “pegó al niño de ojos marrones por el discurso de la profesora”.

El conductismo radical establece una especie de equilibrio.

Por ejemplo: “pego al niño de ojos marrones sintiendo rabia evocada tras el discurso de la profesora.

El conductismo radical no insiste en la verdad por consenso del conductismo metodológico. Es decir, no necesita que los fenómenos sean observables por muchos sujetos, sino que asume que lo que sentimos dentro de nuestra piel sí es observable – aunque solo lo podamos observar nosotros mismos-, por lo tanto, sí es objeto de estudio.

Qué es la Conducta Manifiesta y la Conducta Privada

Decíamos que la conducta es lo que la persona hace. Puede correr o puede sentir una emoción. Desde la perspectiva conductista radical, tanto la emoción como el correr es conducta, tanto pensar como aparentar el puño es conducta.

Las conductas manifiestas son las que pueden ser contrastadas por observadores externos, como correr o apretar el puño.

Las conductas privadas son las que no pueden contrastarse entre observadores, pudiendo o no ser observadas de manera consciente por el sujeto que las lleva acabo, como el pensar o el sentir. Puedes pensar algo y no darte cuenta, de la misma manera que puedes estar ahora sintiendo tus pies en contacto con el suelo y no ser consciente de ello hasta el momento que lo mencionamos, pero eso no significa que no lo estés sintiendo.

Principios del conductismo radical

El conocimiento es contextual

 

La visión de Skinner era coherente con a la visión constructivista y la visión Kantiana, las cuales se diferencian del Empirismo Británico de Locke.

Skinner decía que el conocimiento es el resultado de la interacción de un organismo con el entorno. Por ello, dice que no es correcto entender como Locke el conocimiento como el resultado de una copia de lo que hay fuera del organismo en el interior de las mentes “inicialmente en blanco” -tabula rasa-. Sino que el conocimiento es una invención o creación del organismo, un subproducto resultado de la interacción del organismo con el entorno y jamás una copia o representación fiel a lo que hay ahí fuera. Por el mero hecho de que el conocimiento pasa por el organismo, es una modificación del mundo externo, un producto.

Por eso el conocimiento, por necesidad, no puede separarse completamente de la subjetividad, de los intereses y las actividades del observador.

Por eso los terapeutas constructivistas o contextualistas no están tan interesados en la historia vital del usuario como cosa en sí, sino que están interesados en la historia vital como una clave, como algo que está ocurriendo en el momento presente. Es decir, los terapeutas contextualistas se interesan por el porqué está apareciendo esta conductas en este contexto de una forma determinada, qué función tiene y cómo afecta al usuario. Es decir, el terapeuta contextualista se pregunta cosas como:

¿Por qué está pasando lo que está pasando? (antecedentes y consecuentes)

¿Qué está pasando? (descripción exacta)

¿Cómo afecta a su vida? (¿le daña? ¿le es favorable? ¿se parece a esa otra cosa que hace cuando…?)

A veces podemos contar un historia vital que guarda poca relación con los acontecimientos  y los significados pasados. Por eso, lo que importa es el cómo están afectando ahora, qué significados se le están dando y qué consecuencias conllevan. Lo importante es el contexto y el significado, porque si algo se saca de su contexto pierde el significado; si algo se introduce en un nuevo contexto adquiere un significado distinto. Por eso se usa el término Contextualismo para el conductismo Radical.

Ni lo que normalmente se entiende como puramente físico, como por ejemplo el dolor, no es solo algo físico, sino que está moldeado por creencias e interpretaciones sobre el -dolor-.

Por ejemplo, un tipo de dolor en un contexto sexual puede ser interpretado como algo placentero, mientras que el mismo dolor en otro contexto podría interpretarse como algo intolerable.

En resumen, desde la perspectiva contextual o constructivista se conciben las ideas como algo construido por el observador como producto de su interacción con el entorno, y no como una copia de la realidad dentro de la cabeza.

Por eso decimos que el conductismo radical mantiene una visión, además de contextual, funcional, puesto que lo importante no es el qué -puesto que se considera incognoscible la cosa en sí-  sino el cómo, el cómo funcionan las conductas.

Mantiene una perspectiva funcional

No mira de encajar a la persona en constructos como depresivo o tímido, sino que mira lo que la persona hace.En vez de intentar encajar a las personas en un molde como si fueran piezas en un cubo de encaje, trata de mirar a las personas por lo que hacen.

En vez de limitarnos a decir: “Marta es agorafóbica”, que sería como afirmar el conocer la cosa en sí de Marta, el conductismo radical se centra en el cómo funciona, y lo hace mediante el llamado análisis funcional, que sería algo así como: Marta tales días a tales horas siente acelerarse su corazón cuando está bajando las escaleras del metro. Marta explica que entonces le aparecen verbalizaciones como “hay mucha gente”, “no lo podré soportar”…

Como vemos, el análisis funcional tiene grandes ventajas respecto a decir que Marta es agorafóbica. Si nos conformáramos con etiquetar a Marta como agorafóbica, es como si estuviéramos haciendo una foto de una cosa en sí, como si fuera algo inamovible o estable, descuidando los factores que nos pueden dar las claves para el cambio. Por lo contrario, el análisis funcional, es decir, el estudio del cómo funciona, posibilita el cambio. Porque si Marta en determinadas situaciones experimenta determinadas cosas, es probable que al cambiar elementos del contexto, cambie lo que Marta siente. Por esto, desde esta perspectiva contextual-funcional, tiene sentido el cuestionar el empleo del modelo médico de salud-enfermedad, así como los criterios diagnósticos como DSM o CIE. Tal vez en muchos casos relacionados con la conducta humana tendría más sentido que el modelo médico algo así: “la persona tal, en tal contexto, actúa de tal manera, eso le aleja o acerca a aquello que le importa y eso hace que se sienta bien o mal”.

Visión no mentalista de la conducta y atención en las variables ambientales que la controlan

 

Skinner explicaba que el verbo precede al sustantivo. Es decir, todos tenemos la sensación subjetiva de recordar, pero no de un recuerdo; la sensación de sentir, pero no del sentimiento; la de pensar, pero no de un pensamiento; la de emocionarnos pero no de una emoción.

El lenguaje nos posibilita el derivar sustantivos de verbos, y ello nos puede llevar a confusión. Transformar un verbo como “recordar” a un sustantivo como “recuerdo”, nos puede llevar a que pensemos que el cerebro es como una cajita en la que hay otras cajitas como recuerdos, emociones, pensamientos.

Esta confusión nos puede condenar a errar en la investigación, por buscar dentro de esa cajita entes -emociones, recuerdos…- que no existen, que son solo un derivado del lenguaje, un producto de sustantivar las acciones. Por lo tanto, desde el conductismo radical se propone como la manera efectiva para la investigación en psicología el centrarse en el recordar -en el verbo, en la acción, en la conducta de recordar-, en vez centrar nuestros esfuerzos en hallar entes imaginarios como “recuerdos”. Por eso se considera que es más oportuno explicar la acción humana en términos de conducta o acciones. Además se propone que no haberlo hecho así desde un principio y haber seguido en las explicaciones mentalistas, es lo que ha llevado a un estancamiento en avance de la psicología.

Al decir que se opone al mentalismo nos estamos refiriendo a que desde esta perspectiva se considera un error el entender que la acción se origina en cosas mentales como “la fuerza de voluntad” o “el miedo al fracaso” para dar explicación a lo que hacemos. Es cierto que podemos sentir un impulso o un miedo, pero esto no significa que ello sea por necesidad la causa de la acción. Este “sentir” es una conducta privada, consecuencia del contexto o de otra conducta anterior, y puede o no tener una relación con la conducta subsiguiente. Por ejemplo ¿Puede ser que una mañana fría de invierno al despertar en tu cama tengas una gran sensación de cansancio y aparezca un pensamiento como “no puedo ir al trabajo” y que a pesar de ello vayas a trabajar regularmente?

El conductismo para dar explicación a la conducta busca “variables de control”. Es decir, aquellos estímulos que se percibe que están relacionados con la conducta. Entonces decimos que determinado estímulo con determinada conducta tiene una “relación funcional”. El intento sistemático de describir relaciones funcionales es lo que se denomina “análisis funcional”.

Ya hemos dicho antes que la conducta es lo que hacemos -lo que hacen los animales, no solo los humanos-. ¿Y qué son los estímulos? Los estímulos son lo que estimula nuestra sensación, lo que podemos sentir o percibir en nuestro cuerpo, ya sea en forma de olor, de gusto, de tacto, de emoción, de pensamiento, etc.

 

Mitos o malentendidos sobre el conductismo

 

Vamos enumerándolos y comentando, aunque llegados hasta aquí, imagino que podréis desmentirlos todos.

-Resulta en terapias frías

Considerar esto probablemente indica que desconocen por completo las terapias de tercera generación. Por ejemplo FAP (Psicoterapia Analítica Funcional) es un enfoque idóneo para el que quiera crear relaciones terapéuticas profundas, intensas, significativas y saludables. La cual concuerda con las expectativas de los pacientes que buscan una experiencia terapéutica intensa, emotiva y profunda. Siendo centrales las emociones y la afectividad en el proceso terapéutico. Considerando que la terapia es un viaje lleno de emociones donde hay amor, terror, miedo proximidad, lucha. Además, desde el conductismo se conoce la importancia del vínculo terapéutico, por eso se considera algo fundamental, habiendo estudiado e incorporado las enseñanzas de enfoques como por ejemplo el de K. Rogers.

-Solo se tiene en cuenta lo observable y se desdeñan las emociones y los pensamientos

Como decíamos, esto puede ser por confundir el conductismo metodológico con otros tipos de conductismo. El Conductismo metodológico requiere un consenso público par las observaciones. Al centrarse sólo en lo que es públicamente observable excluye el estudio directo de la conciencia, los sentimientos y el pensamiento. Skinner rechazó la necesidad del consenso público al afirmar “mi dolor de muelas es tan físico como mi máquina de escribir”

-Las terapias de conducta fomentan el uso del castigo

Al contrario, se tiene muy presente lo dañino que puede ser el castigo y por ello el terapeuta de conducta está atento para tratar de limitar su uso.

-Resulta en terapias en las que el terapeuta adopta comportamientos mecánicos, tipo le da un caramelo al usuario cada vez que hace algo bien

Sabemos que el refuerzo tiene que ser natural y no aleatorio para que sea realmente beneficioso. Por eso incluso se invita al terapeuta a ser generoso y a actuar con humanidad en su día a día para incluir en su repertorio las conductas relacionadas con ayudar y así generalizarlas a la situación de terapia.

-Un caramelo es un refuerzo

No. Un caramelo puede o no ser reforzarte en función del contexto. Como decíamos, mantiene una perspectiva funcional. A alguien que por ejemplo está a dieta el caramelo podría resultarle un castigo.

-Está peleado con la aportación cognitiva

No. Muestra que a veces funciona cambiar la cognición y otras no. Por lo que es oportuno usarlo cuando funciona. Cambiar el pensamiento puede o no ser una manera para conseguir cambios.

-Está peleado con la meditación y la hipnosis

Al contrario, se utiliza mucho el mindfulness y otras técnicas relacionadas con la imaginación.

-Está Anticuado y superado

Todos los tratamientos psicológicos con aval empírico son conductuales. Además, las grandes novedades en psicoterapia como las terapias de conducta de tercera ola se fundamentan teóricamente en el conductismo radical.

-El conductismo menosprecia a las personas

Al contrario, trata de investigarlas por lo que son. Tal vez menospreciar sea tener que atribuir a las personas cualidades que no tienen para considerarlas dignas de estima, como por ejemplo el libre albedrío.

-El conductismo es cosa de gente malvada

Nada más lejos. Hay que dejar claro que el conductismo es un medio, y cada uno lo puede usar en una dirección particular. Pero para ver que no es así, se podría leer la utopía conductista de Skinner Walden 2, haciendo alusión en su título a la obra del filosofo anarquista Thoreau: “Walden, la vida en los bosques”. Siendo Skinner un ejemplo de compromiso con la mejora de la vida humana.

Entonces, ¿por qué tiene tan mala fama el Conductismo?

 

Imagino que por varias razones, las cuales comentaré muy brevemente. Una es por los errores estratégicos cometidos durante las primeras formulaciones conductistas que hemos comentado anteriormente. La segunda, porque es difícil introducirse, y no por falta de síntesis o de concreción, sino que todo lo contrario, y precisamente esta sistematización es muy distinta a las explicaciones mentalistas para explicar la conducta humana a las que solemos estar acostumbrados. La tercera razón, es porque muestra la imposibilidad de libre albedrío. La cuarta razón, porque propone un cambio radical de lo que consideramos que es el hombre e invita modificar la organización social.

Escribía Skinner en su obra titulada “Sobre el conductismo”: “Los grandes problemas que afronta el mundo de hoy sólo se pueden solucionar si mejoramos nuestro entendimiento del comportamiento humano. Los puntos de vista tradicionales han permanecido durante siglos, y creo que es justo decir que han demostrado ser inadecuados. En buena medida son responsables de la situación en la cual nos encontramos ahora. El conductismo ofrece una alternativa prometedora, y he escrito este libro en un esfuerzo por poner en claro su posición.”

 

 

 

 

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