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¿Todo el mundo es hipnotizable?

 ¿A quién se puede hipnotizar?

Como en tantas otras preguntas, la respuesta es Sí y No. Vamos a ser claros: No se puede hipnotizar a nadie que de algún modo, consciente o inconscientemente, no quiera. Recuerdo un caso en el que el sujeto a hipnotizar tenía la creencia de que a él no se le podía hipnotizar, pero a su vez, él quería ser hipnotizado. Entonces, busqué en qué forma se expresaba su “no me pueden hipnotizar”. Este tipo de tareas, el de buscar el “cómo” vive la persona determinado hecho es algo indispensable para hipnotizar. La persona me explicó el cómo, si no recuerdo mal, decía experimentar algo así como el siguiente mensaje verbal en su cabeza: “a mí no me pueden hipnotizar”. Con ese material ofrecido por la persona, me puse manos a la obra con la técnica que comúnmente se denomina “utilización” que en resumidas cuentas, consiste en aprovechar algo que se está dando  en el entorno, y que a primera vista parece contrario a lo deseable para la sesión de hipnosis, e introducirlo de forma que resulte a nuestro favor, al estilo judo, empleando la propia fuerza del oponente para jugar en beneficio del fin deseado.  Así que durante la inducción procuré que la persona focalizara toda su atención en aquellas formulaciones verbales.

Algo así:

“A medida que empieza la sesión hipnótica…Tal vez aparezcan algunas contradicciones…puede que una parte de ti quiera estar hipnotizado…mientras que otra parte de ti funciona de otra manera… podría ser que aparecieran algunos mensajes en tu mente…¿cómo son?…¿en qué tono se expresan?…cuando los escuchas, vas centrando tu atención…y cuando más aparecen esos mensajes….más profundizas en tu atención…más profundizas en este estado…

Nótese que se están usando varias técnicas hipnóticas que aprenderá a identificar en posteriores artículos de este curso, como son los conectores, la disociación. La técnica estrella, es decir la utilización se encuentra en negrita en la descripción.

¿Solo se puede hipnotizar a los “mentalmente débiles”?

Algunos creen que la hipnosis supone debilidad mental o algo así, y nada más lejos. Sabemos que para que se dé la hipnosis es necesario que la persona sea capaz de concentrarse, y será muy favorable el que tenga buena imaginación. Así que, en otras palabras, que el hipnotizado tenga una buena inteligencia tenderá a favorecer a la sesión hipnótica.

En conclusión

Una buena premisa para todo comunicador es:

“No hay mal receptor, sino mal comunicador”

Esta cita atribuida a Watzlawick, creo que es el mejor punto de partida, puesto que conlleva cierta humildad que nos puede hacer progresar, en vez de tirar la toalla pensando que es culpa del otro, abriendo caminos para resultar más cercano, más interesante y, en conclusión, resultando un comunicador más eficaz.

Para conocer las creencias y las expectativas del cliente, se puede recurrir a las siguientes preguntas:

– ¿Ha tenido alguna vez una experiencia con la hipnosis?

– ¿Fue una experiencia personal o es algo que vio, leyó o sobre lo que oyó hablar?

– ¿Qué impresión se formó?

En el caso de que el cliente haya tenido alguna experiencia personal con la hipnosis, se pueden

hacer estas preguntas:

-¿Cuál fue la situación en la que la experimentó?

-¿Quién era el hipnotizador y cuáles eran sus títulos?

-¿Cuál fue la explicación que le dieron?

-¿Qué técnicas utilizaron con usted?

-¿Fue una experiencia exitosa?

– ¿Por qué si y por qué no? ¿cómo se sintió con la experiencia? ¿por qué razones?

-Implica siempre un monótono ritual de inducción

-Se debe estar relajado para poder ser hipnotizado

– Se puede usar para recordar con precisión todo lo que le ha pasado a una persona

El examen de las creencias y malinterpetaciones del paciente sobre la hipnosis es un aspecto

esencial del proceso de evaluación. Se pueden afrontar las ideas falsas y aliviar los miedos poco

realistas comentando los mitos sobre la hipnosis.

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